Herencia de empresa familiar

El primer paso para heredar la empresa familiar es aceptar la herencia, lo que conlleva una serie de derechos y obligaciones para los herederos.

Suele llamarse “Herencia a Beneficio de Inventario”, en donde los herederos y nuevos propietarios serán responsables de las posibles deudas, además de la gestión empresarial y de todas las cargas que ello conlleve.

Es importante disponer de un plan de sucesión o de un protocolo familiar, ya que así estará todo atado y se podrá dar continuidad al negocio con la autorización del propietario, además de haber sido firmado por los herederos.

Es importante asesorarse con un experto en financiación de empresas en crisis para valorar la idoneidad de la herencia.

Se contemplan dos circunstancias destacables: el testamento y la herencia.

HERENCIA DE EMPRESA FAMILIAR CON TESTAMENTO

Es importante tener previsto un testamento que incluya las instrucciones del propietario en referencia al devenir de su empresa.

Suele ser habitual que la empresa sea el activo más sustancioso de la herencia y, en el caso de dejarla a un solo heredero, es importante tener previstas las legítimas del resto de herederos, en caso de haberlos, por lo que se debería contemplar que el heredero preferente, para que se quedara con la empresa, debería compensar económicamente al resto de herederos hasta cubrir su legítima.

Otra opción sería dejarla a varios herederos, teniendo en cuenta las compensaciones para cubrir las legítimas del resto, siendo una tercera opción dejarla a todos los herederos.

El hecho de que no se conozcan los haberes exactos que configurarán nuestra futura herencia no impide redactar cómo vamos a querer repartirlos.

HERENCIA DE EMPRESA FAMILIAR SIN TESTAMENTO

El heredero (o herederos) deberá gestionar los trámites oportunos, societarios, registrales y fiscales, para registrar la propiedad de la empresa a su nombre.

Tras la firma ante Notario del reparto y adjudicación de los bienes inventariados, será importante liquidar correctamente el impuesto de sucesiones y beneficiarnos de las bonificaciones, así como de las obligaciones, que varían según la Comunidad Autónoma, todo ello para evitar cualquier reclamación de Hacienda, siendo importante estar debidamente asesorados para poder registrar, con todas las garantías, el cambio de titular de la empresa en todos los registros públicos correspondientes.

FISCALIDAD DE LAS HERENCIAS DE EMPRESAS FAMILIARES

La adquisición por causa de muerte o por donación entre vivos de una empresa, sociedad o participación puede gozar de una reducción de la base imponible del impuesto equivalente al 95 por ciento del valor de dicha empresa, sociedad o participación, de modo que el impuesto a pagar por el adquirente –heredero, legatario o donatario– se reduce considerablemente.

Sin embargo, para poder aplicar dicha reducción, se deben cumplir unos requisitos que, en el caso de la adquisición por causa de muerte de una sociedad, son las siguientes:

  1. Que la entidad no tenga por actividad principal la gestión de un patrimonio mobiliario o inmobiliario y no sea una sociedad transparente fiscal.
  2. Que la participación del sujeto pasivo en el capital de la entidad sea, al menos, del 5% computado de forma individual o del 20% conjuntamente con su cónyuge, ascendientes, descendientes o colaterales de segundo grado, ya tenga su origen el parentesco en la consanguinidad, en la afinidad o en la adopción.
  3. Que el sujeto pasivo ejerza efectivamente funciones de dirección en la entidad, percibiendo por ello una remuneración que represente más del 50% de la totalidad de los rendimientos empresariales, profesionales y de trabajo personal, sin que se computen entre dichos rendimientos los procedentes del desarrollo de su actividad empresarial o profesional, siempre que ésta se ejerza de forma habitual, personal y directa por el sujeto pasivo y constituya su principal fuente de renta, ni tampoco los procedentes de entidades cuyas participaciones gocen de la exención en el Impuesto sobre el Patrimonio.

El objeto de esta ventaja fiscal para las empresas familiares viene motivada por la preocupación por la continuidad de este tipo de empresas, recogida en nuestra legislación y reconocida por diversas sentencias de nuestro Tribunal Supremo, y asimismo demostrada por la Unión Europea en la Recomendación de la Comisión de 7 de diciembre de 2004 sobre la transmisión de pequeñas y medianas empresas, que pone de manifiesto la necesidad de que los Estados adopten una serie de medidas tendentes a tener en cuenta la disminución del valor que se produce en la empresa por el hecho de la transmisión y que se dispense un trato fiscal adecuado en sucesiones y donaciones cuando la empresa siga en funcionamiento.